Sentir un mareo justo al incorporarse de la cama o al levantarse de una silla es algo mucho más común de lo que parece. Muchas personas lo describen como una sensación breve de inestabilidad, visión borrosa o incluso un pequeño “apagón”. Aunque suele durar segundos, es una señal de que algo no está funcionando del todo bien en el equilibrio del cuerpo.

En este artículo te explico las causas más habituales y qué puedes hacer para aliviarlo. La idea es ayudarte a entender por qué ocurre y cuándo es el momento de acudir a un profesional para evaluar tu caso de forma personalizada.

¿Por qué me mareo al levantarme? Las causas más comunes

Los mareos al incorporarse suelen tener un origen claro, aunque no siempre es evidente para quien lo sufre. Estas son las causas más frecuentes:

1. Hipotensión ortostática

Es quizá el motivo más habitual. Ocurre cuando la presión arterial baja bruscamente al ponerse de pie. El cuerpo no reacciona a tiempo para enviar suficiente sangre al cerebro y aparece el mareo momentáneo.

Suele asociarse a:

  • Levantarse muy rápido.

  • Deshidratación.

  • Ayunos prolongados.

  • Algunos medicamentos.

2. Problemas cervicales

Las cervicales tienen un papel fundamental en el equilibrio. A través de las vértebras cervicales discurren las arterias vertebrales, unos vasos que aportan aproximadamente un tercio del flujo sanguíneo que llega al interior del cráneo. Parte de la irrigación del oído interno —la estructura encargada de detectar los movimientos y mantener la estabilidad— depende directamente de estas arterias.

Cuando existe rigidez muscular, bloqueo vertebral o tensión mantenida en la zona cervical, este sistema puede alterarse. Estas tensiones pueden modificar el flujo sanguíneo o alterar la información propioceptiva que llega al cerebro, generando mareos breves al levantarse, sensación de inestabilidad o incluso episodios más intensos si la disfunción es prolongada.

3. Disfunciones del oído interno

El sistema vestibular es el encargado de detectar los movimientos y ayudar a mantener el equilibrio. Alteraciones como una inflamación leve, alteración de los cristales/otolitos (como en el VPPB) o una sensibilidad temporal pueden provocar mareos breves al levantarse.

4. Falta de sueño, estrés o ansiedad

El sistema nervioso autónomo es el encargado de regular todas las funciones que realizamos sin darnos cuenta: la respiración, la frecuencia cardíaca, la digestión o la presión arterial. Dentro de él, el sistema ortosimpático actúa como un mecanismo de defensa ante situaciones de peligro real o percibido.

En el día a día, factores como el estrés continuado, la falta de descanso o la ansiedad pueden mantener este sistema en un estado de alerta constante. Cuando esto ocurre, el sistema nervioso se vuelve más sensible e irritable, y es habitual que aparezcan mareos, sensación de inestabilidad o vértigos breves, incluso sin que exista un problema físico claro.

A diferencia de otros tipos de mareos, estos no suelen relacionarse directamente con los cambios posturales (levantarse, tumbarse o girar la cabeza), sino con la activación sostenida del sistema de alerta y el agotamiento que provoca en el organismo.

5. Problemas visuales o cambios recientes de graduación

La visión es uno de los principales captores posturales del cuerpo. Junto al sistema vestibular y la información que llega desde las articulaciones y músculos, los ojos ayudan al cerebro a interpretar dónde estamos y cómo nos movemos.

Cuando se produce un cambio brusco en la visión —ya sea por una nueva graduación, un error en las lentes o una alteración visual reciente— el cerebro puede tener dificultades para integrar esa nueva información. Este desajuste puede provocar mareos, inestabilidad o sensación de desorientación, sobre todo durante los primeros días.

Si notas que los síntomas persisten o son especialmente molestos, es recomendable consultar con un oftalmólogo u optometrista para comprobar que la graduación es correcta y descartar otros problemas visuales que puedan estar influyendo.

6. Problemas en la Articulación Temporomandibular (ATM)

La articulación temporomandibular (ATM), situada justo delante del oído, es otro de los grandes captores posturales del cuerpo. Su relación directa con los músculos cervicales, el oído interno y el sistema nervioso hace que cualquier alteración en esta zona pueda desencadenar mareos, vértigos o sensación de inestabilidad.

Uno de los motivos más frecuentes es el bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes, ya sea durante la noche o en situaciones de estrés. Cuando la musculatura de la mandíbula se tensa de forma mantenida, se modifica la información sensorial que llega al cerebro y se altera el equilibrio.

El bruxismo puede estar relacionado con:

  • Cambios en la mordida

  • Problemas dentales

  • Tratamientos o intervenciones en la boca

  • Periodos de estrés elevado

En algunos casos es recomendable una valoración por parte del dentista para revisar la mordida o descartar alteraciones estructurales. Sin embargo, en la mayoría de las situaciones, el tratamiento osteopático ayuda a reducir la tensión mandibular y cervical, regulando el sistema y aliviando los mareos asociados.

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Cómo aliviar los mareos al levantarse

Hay varias medidas que pueden ayudar a reducirlos o incluso hacer que desaparezcan:

1. Levántate de forma progresiva

Parece simple, pero funciona.
Pasa de estar tumbado a sentado durante unos segundos antes de ponerte de pie. Da tiempo a tu cuerpo a regular la presión arterial y la entrada de información al sistema nervioso.

2. Mantén una buena hidratación

La deshidratación es una de las causas más comunes de hipotensión. Beber agua de forma regular puede marcar una gran diferencia.

3. Revise tu visión si has cambiado de gafas o notas cambios

Una graduación incorrecta o reciente puede provocar mareos que se manifiestan sobre todo al cambiar de postura.

4. Mejora el estado de las cervicales

En estos casos, el tratamiento pasa por las manos de un fisioterapeuta u osteópata. Recuperar la movilidad de las cervicales, normalizar el tejido y relajar la musculatura profunda del cuello suele ser la clave para que el sistema vuelva a funcionar con normalidad. Los mareos de origen cervical responden muy bien cuando se trabaja sobre la causa real, y muchas personas notan una mejora clara en pocas sesiones.

5. Evita levantarte tras periodos de inactividad prolongada

Después de muchas horas sentado o en una misma postura, el sistema circulatorio y el equilibrio se vuelven más sensibles. Realizar pequeños movimientos antes de incorporarte ayuda mucho.

¿Cuándo es recomendable acudir a un profesional?

Busca una valoración si:

  • Los mareos aparecen casi todos los días.

  • La sensación dura más de unos segundos.

  • Notas presión cervical o rigidez constante.

  • Has tenido caídas o casi-caídas.

  • Los mareos aparecen junto con náuseas, vértigos o inestabilidad al caminar.

Una buena exploración permite identificar la causa real y proponer un tratamiento adecuado para cada caso.

Conclusión: recuperar la estabilidad empieza por entender el origen

Los mareos al levantarse son muy habituales, pero no por ello deben normalizarse. Entender su origen es fundamental para poder tratarlos correctamente. En la mayoría de los casos se resuelven con medidas sencillas y, cuando es necesario, con un tratamiento específico que aborde el origen del problema.

Si este tipo de mareos te ocurre con frecuencia, una valoración personalizada puede ayudarte a recuperar la estabilidad y evitar que vuelvan a repetirse.

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