Sentir inestabilidad, cabeza ligera o la sensación de que todo gira puede resultar muy desconcertante. Sin embargo, no todos estos síntomas significan lo mismo. Muchas personas utilizan las palabras mareo y vértigo como si fueran sinónimos, pero en realidad describen experiencias muy distintas y cada una tiene causas y tratamientos diferentes.
Identificarlos correctamente es el primer paso para recibir la ayuda adecuada. En esta noticia te explico de forma sencilla cómo diferenciarlos, qué puede provocar cada uno y cuándo es recomendable buscar una valoración profesional.

¿Qué es el mareo?
El mareo es una sensación de inestabilidad o desconexión con el entorno. Puede manifestarse como cabeza ligera, visión borrosa, falta de equilibrio o la impresión de que te puedes caer, pero sin sensación real de giro.
Suele aparecer en situaciones como:
Al levantarte de la cama o de una silla.
Tras periodos prolongados de estrés o ansiedad.
Cuando existe tensión cervical o mandibular.
En alteraciones de la visión.
En bajadas momentáneas de presión arterial.
El mareo es un síntoma muy amplio, con múltiples orígenes posibles. Suelen ser sensaciones breves, que mejoran al sentarse, respirar o cambiar de postura con calma.
¿Qué es el vértigo?
El vértigo, en cambio, se caracteriza por la sensación real de movimiento, aunque estés completamente quieto. Puede sentirse como si la habitación diera vueltas, como si tu cuerpo girara o como si te desplazases sin control.
Los vértigos suelen estar relacionados con problemas en el oído interno o en el sistema vestibular, que es el encargado de detectar el movimiento y coordinar el equilibrio.
Los motivos más frecuentes son:
Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB).
Inflamaciones del nervio vestibular.
Alteraciones del oído interno.
Migrañas vestibulares.
A diferencia del mareo, el vértigo puede ser tan intenso que provoque náuseas, vómitos y necesidad de acostarse hasta que el episodio disminuya.
Diferencias clave entre mareo y vértigo
Aunque a veces se parezca, distinguirlos es más sencillo de lo que parece. Esta es la comparación más útil para identificarlos:
1. Tipo de sensación
Mareo: inestabilidad, cabeza vacía, desconexión.
Vértigo: giro, movimiento o desplazamiento del entorno.
2. Duración
Mareo: segundos o minutos, puede aparecer de forma intermitente.
Vértigo: episodios de minutos a horas, dependiendo de la causa.
3. Desencadenantes
Mareo: cambios posturales, tensión cervical, estrés, falta de sueño, problemas visuales, hipotensión.
Vértigo: movimientos concretos de cabeza, cambios de posición, alteraciones del oído interno.
4. Síntomas acompañantes
Mareo: visión borrosa, tensión cervical, hormigueo, ansiedad.
Vértigo: náuseas, vómitos, sudoración, necesidad de quedarse quieto.
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¿Por qué es importante diferenciar los Mareos de los Vértigos?
Porque cada uno tiene un origen distinto y necesita un abordaje diferente. Un mareo de origen cervical, por ejemplo, no se trata igual que un vértigo causado por cristales en el oído interno.
Saber qué estás sintiendo ayuda a orientar el tratamiento y a evitar episodios recurrentes.
¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
Busca una valoración si:
Los síntomas se repiten con frecuencia.
El vértigo es intenso o aparece de forma súbita.
Se acompaña de pérdida auditiva, zumbidos o presión en los oídos.
Los mareos dificultan actividades cotidianas.
Has sufrido caídas o casi-caídas.
Una evaluación completa puede identificar la causa real y evitar que el problema se vuelva crónico.
Tratamiento de Mareos y Vértigos: Fisioterapia y Osteopatía
El fisioterapeuta u osteópata es uno de los profesionales más indicados para abordar tanto mareos como vértigos, especialmente cuando su origen está relacionado con tensiones cervicales, disfunciones mandibulares, alteraciones posturales o restricciones de movilidad en el cráneo. El objetivo principal es normalizar el sistema, recuperar la movilidad de los tejidos y mejorar la vascularización de las zonas implicadas.
La osteopatía parte de una premisa clara: cuando una estructura pierde movilidad o está sometida a tensión, el cuerpo lo compensa y pueden aparecer síntomas como inestabilidad, mareos o vértigos. Por eso, el tratamiento no se centra únicamente en la zona donde se manifiesta el síntoma, sino en todas las estructuras que pueden influir en él.
De manera general, el abordaje suele incluir:
1. Valoración y tratamiento cervical
La movilidad de las cervicales es esencial para un buen funcionamiento del sistema vestibular. Cualquier restricción articular o tensión muscular puede modificar la información que llega al cerebro y generar inestabilidad. Liberar la movilidad, normalizar la musculatura profunda y mejorar el deslizamiento de los tejidos es un paso clave.
6. Inducción Miofascial
A través de técnicas de Inducción Miofascial se pueden equilibrar los sistemas de membranas (meninges) y mejorar la vascularización cervical y craneal, reduciendo la irritabilidad del sistema nervioso y favoreciendo una recuperación más estable y duradera.
5. Revisión global del cuerpo
El equilibrio no depende solo de la cabeza y el cuello. Otras zonas pueden generar compensaciones que tensen la columna cervical:
Diafragma y región torácica
Vísceras abdominales y pélvicas
Pelvis y sacro
Apoyo del pie y lesiones previas de tobillo
Liberar estas tensiones permite que la postura se reorganice y que el sistema vuelva a funcionar con normalidad.
4. Valoración y tratamiento de la articulación temporomandibular (ATM)
La ATM es un captor postural fundamental. Disfunciones por bruxismo, cambios en la mordida o tensiones mandibulares pueden generar inestabilidad o mareos. Normalizar esta articulación mejora la coordinación entre mandíbula, cervicales y oído interno.
3. Tratamiento craneal
Se valoran y tratan los huesos craneales, suturas y membranas, buscando liberar tensiones que puedan alterar la vascularización o la transmisión de información hacia el sistema vestibular. Este trabajo es especialmente útil en mareos persistentes o asociados a presión en la cabeza.
2. Trabajo sobre la charnela cervicodorsal
En esta zona se encuentra el ganglio estrellado, un punto importante para la regulación vascular y nerviosa de entrada al cráneo. Su correcta función influye en la estabilidad, la respuesta autonómica y la sensación de mareo.
En conclusión, identificar bien el síntoma es el primer paso para solucionarlo
Distinguir entre mareo y vértigo no solo aclara lo que sientes, sino que permite abordar el problema con la estrategia correcta. Ambos tienen solución cuando se trabaja sobre su causa real, y una buena valoración es clave para recuperar la estabilidad y la confianza en tu día a día.








